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LA TORMENTA EN UN VASO
DE AGUA (Blog)
lunes, enero 15, 2007
El disparatado círculo de los pájaros borrachos,
Juan Aparicio-Belmonte
XII Premio Lengua de Trapo. Lengua de
Trapo, Madrid, 2006. 251 pp. 18,50 €
Pedro M. Domene
Nada más literario que ofrecer
un relato tan incongruente como absurdo, quizá porque
la realidad contemporánea es un puro disparate y una
novela realista merece contar el mayor de los despropósitos.
Juan Aparicio-Belmonte (Londres, 1971) se mueve en ese terreno
resbaladizo donde lo ilógico, lo insensato, lo irracional
o lo incorrecto desembocan en una visión paradójica
de una realidad cotidiana que no deja indiferente a nadie.
Buena muestra de lo dicho se convirtió en el disparatado
relato Mala suerte (2003), su primera novela, un texto no
menos hilarante que su argumento: retrato de la psicopatía
cotidiana. Además, aún no contento, insistió
en López López (2004), otra perspectiva caricaturesca
de nuestra sociedad con personajes que no sirven de modelo
social pero que justifican una historia en lo que todo está
camuflado. El joven narrador no ceja en su empeño y,
en un tercer intento, entrega El disparatado círculo
de los pájaros borrachos (2006), quizá la más
ácida de sus tres novelas por esa manía suya
de mezclar situaciones inverosímiles, personajes absurdos,
extravagancias y desatinos, fantasías delirantes y
tremendas dosis de ironía para hacernos dudar entre
la realidad y la ficción.
Partiendo de tan disparatadas premisas, Aparicio-Belmonte
cuenta la historia de Luis, un escritor, que es acusado de
dos crímenes y es detenido por una policía,
ex-amante del protagonista; y, al mismo tiempo, relata el
proceso de elaboración de un manuscrito inédito,
en manos del editor, en el que se refiere la llegada al mundo
de un Mesías no menos extravagante que los personajes
de la historia real. El resto de la novela entremezcla, entre
otros muchos sinsentidos, un disparatado anecdotario sobre
nuestra realidad más inmediata, con referencias a la
actualidad política, económica y social, parodiando
algunos de los géneros narrativos más comunes,
como por ejemplo el de la novela negra, ya ensayado por el
autor, y relata cómo Micol Llagas (alias Sara Lagos)
es enviada a Roma en una misión secreta para investigar
el complot de las señoras de la limpieza en la sede
misma de la Academia de España. Otra curiosidad es
que las personas narrativas son hábilmente mezcladas
para poder así establecer ciertos paralelismos entre
la novela que estamos leyendo, el manuscrito del novelista
y la vida o la propia realidad nuestra. Y para que todo quede
enlazado, disparate tras disparate, el autor realiza un auténtico
artificio de construcción narrativa, con un adecuado
ritmo y agilidad en la prosa empleada, la pirueta lingüística
y la función sintáctica que, en su base categorial
y componente transformacional, ofrece situaciones divertidas
como la exposición de vaginas luminosas que dan lugar
a una denominada «máquina de deflagración
de la sensibilidad femenina» que hará las delicias
de los visitantes o escandalizará en la vecina Portugal,
la relación misma de la madre con el protagonista y
el hermano en coma vegetativo, incluso la asombrosa idea del
editor dispuesto a vender el libro junto a un pijama con la
efigie del Ché Guevara. En realidad, toda una serie
de episodios que no concluyen y, ojo, una dificultad añadida,
pues El disparatado círculo de los pájaros borrachos
obliga a una lectura atenta y no menos comprometida de un
texto convertido en un puro disparate, porque se trata de
la sátira social más feroz que nadie pueda esperar.
Un respiro literario, entre alguna que otra mediocridad, que
aboga por un finísimo humor con que retratar la locura
de buena parte de nuestra colectividad.
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